Células solares de tipo N: qué son y por qué se han impuesto

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Durante casi veinte años, todos los paneles solares que se vendían en España llevaban células de silicio dopado con boro. Desde 2023 el mercado se ha dado la vuelta y hoy lo que se instala son células solares de tipo N, dopadas con fósforo. El cambio no se nota en la primera línea de la ficha técnica, porque la eficiencia de salida se parece, y sin embargo afecta a casi todo lo demás.

La diferencia está en cómo envejece el panel y en cómo se comporta cuando hace calor, que son justo las dos cosas que decide la energía que vas a tener dentro de quince años. Un panel de tipo N pierde en su primer día de vida una décima parte de lo que pierde uno de tipo P, y cuando la célula está a 60 grados conserva un 3 % más de potencia.

Aquí verás qué significa el dopado, las tres ventajas medibles del tipo N con sus cifras, por qué tardó tanto en llegar si se conocía desde los años setenta, cómo se reparte la familia entre TOPCon, heterounión y back contact, y cuánto se traduce todo eso en kilovatios hora al año en una cubierta normal.

Índice de contenidos
  1. Qué es una célula solar de tipo N
  2. El dopado: fósforo en lugar de boro
  3. La degradación por luz: el problema que el tipo N no tiene
  4. Comportamiento con el calor: por qué un panel de tipo N pierde menos en agosto
  5. Tolerancia a las impurezas de la oblea de silicio
  6. Si la célula de tipo N es mejor, por qué ha tardado veinte años en llegar
  7. Las tres familias de célula tipo N
  8. Lo que el tipo N cambia en la garantía
  9. Cuánta energía más da un panel de tipo N en una vivienda
  10. Cómo saber si un panel es de tipo N
  11. ¿Merece la pena pagar más por tipo N?
  12. Preguntas frecuentes sobre las células de tipo N

Qué es una célula solar de tipo N

Una célula de tipo N es una célula solar cuya base, es decir, el grueso de la oblea de silicio, está dopada con un elemento donador de electrones, normalmente fósforo. Los portadores de carga mayoritarios en ese material son electrones, de carga negativa, y de ahí la N.

En una célula de tipo P es al revés: la base se dopa con boro, un elemento aceptor, y los portadores mayoritarios son huecos, de carga positiva. En los dos casos la célula necesita las dos regiones para funcionar, porque lo que separa las cargas es el campo eléctrico de la unión entre ellas. Lo que cambia es cuál de las dos es la base y cuál la capa fina.

El silicio es el mismo y el principio de funcionamiento es el mismo, el que está explicado en la guía sobre el efecto fotovoltaico. Lo que cambia son las impurezas que se le añaden, y resulta que esas impurezas, en cantidades de una parte por millón, deciden cómo se degrada el panel.

El dopado: fósforo en lugar de boro

Dopar silicio es introducir átomos de otro elemento en su red cristalina para alterar su conductividad. El silicio tiene cuatro electrones de valencia y forma una red perfectamente equilibrada. Si se mete un átomo de fósforo, que tiene cinco, sobra un electrón que queda libre para conducir. Si se mete uno de boro, que tiene tres, falta un electrón y queda un hueco que también conduce, desplazándose.

Tipo PTipo N
Dopante de la baseBoroFósforo
Portador mayoritarioHuecosElectrones
Emisor (la capa fina)Fósforo, n+Boro o aluminio, p+
Movilidad del portadorMenorHasta tres veces mayor
Sensible a la degradación por luzSí, por el par boro-oxígenoNo

Esa última fila es la que explica el cambio de mercado, y el resto de este artículo. La movilidad mayor del electrón, además, permite obleas algo más gruesas sin perder rendimiento, lo que en la práctica significa células menos frágiles.

La degradación por luz: el problema que el tipo N no tiene

El silicio de grado solar lleva siempre algo de oxígeno disuelto, heredado del crisol de cuarzo en el que se funde. En una célula de tipo P, ese oxígeno y el boro de la base forman complejos boro-oxígeno en cuanto la célula empieza a recibir luz. Esos complejos capturan portadores de carga y el resultado es una pérdida de potencia que ocurre en las primeras horas de funcionamiento y que ya no se recupera.

Se llama degradación inducida por luz, o LID por sus siglas en inglés, y en un panel PERC se come entre un 1,5 % y un 2,5 % de la potencia. Es una pérdida real que el fabricante conoce y que está metida en la garantía: por eso las garantías de rendimiento del tipo P empiezan descontando el primer año más que el resto.

Una célula de tipo N no lleva boro en la base, así que no hay par boro-oxígeno y no hay LID. La pérdida del primer año baja por debajo del 0,5 % y, en los módulos TOPCon de fabricantes serios, por debajo del 1 % contando todo lo demás.

Hay un segundo fenómeno, el LeTID, degradación inducida por luz y temperatura elevada, que aparece en módulos de tipo P tras meses de funcionamiento a temperatura alta y que puede llegar a varios puntos porcentuales en casos malos. También es un problema del tipo P.

Comportamiento con el calor: por qué un panel de tipo N pierde menos en agosto

El coeficiente de temperatura de potencia dice cuánta potencia pierde un panel por cada grado que la célula sube por encima de los 25 de referencia. En un panel de tipo P ronda el 0,35 % por grado; en TOPCon, el 0,30 %; en heterounión, el 0,25 %.

Parece poco hasta que se hace la cuenta con temperaturas reales. Una célula en una cubierta española en julio trabaja con facilidad a 60 o 65 grados, o sea, 35 o 40 grados por encima de la referencia:

TecnologíaCoeficientePérdida con la célula a 60 °CPotencia conservada
Tipo P (PERC)-0,35 %/°C-12,3 %87,7 %
TOPCon-0,30 %/°C-10,5 %89,5 %
Heterounión-0,25 %/°C-8,8 %91,2 %

Entre el primer caso y el último hay tres puntos y medio de diferencia en las horas en que más se produce, y en una vivienda con aire acondicionado esas horas son también las de más consumo. El efecto está explicado con más detalle en el artículo sobre los paneles solares más eficientes.

La que mejor aguanta el calor de toda la familia es la heterounión, con un coeficiente de temperatura de -0,25 %/°C, y lo que cuesta esa ventaja lo analizamos en el artículo sobre la tecnología HJT en paneles solares.

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Tolerancia a las impurezas de la oblea de silicio

Esta ventaja no sale en los catálogos y es la que más dice de la fabricación. Las obleas de silicio arrastran trazas de metales, sobre todo hierro, que actúan como centros de recombinación: capturan el electrón liberado antes de que llegue al contacto, y esa energía se pierde en forma de calor.

En silicio de tipo N, la sección de captura de esas impurezas metálicas es bastante menor que en tipo P, de modo que la misma oblea con la misma contaminación rinde más si es tipo N. En la práctica significa dos cosas: que el fabricante puede trabajar con silicio algo menos puro sin penalizar el rendimiento, y que la dispersión entre células de un mismo lote es menor, lo que se traduce en paneles más parejos dentro de una cadena.

Si la célula de tipo N es mejor, por qué ha tardado veinte años en llegar

El tipo N se conoce desde los primeros años de la fotovoltaica, y de hecho las células de los satélites de los años sesenta eran de tipo N. Volvió a quedarse atrás por tres motivos industriales, no por física:

  • El emisor es más difícil. En una célula de tipo N el emisor tiene que ser p+, lo que obliga a difundir boro, un proceso que necesita temperaturas más altas y tiempos más largos que la difusión de fósforo del tipo P, y que daña más la oblea si se hace mal.
  • La oblea costaba más. Crecer lingotes de tipo N con la resistividad uniforme que pide la célula era más caro, y durante años esa diferencia de coste se comía la ventaja de rendimiento.
  • El tipo P tenía las líneas montadas. La industria había invertido en miles de millones en líneas de producción de tipo P, y PERC permitía subir la eficiencia con una actualización moderada de esas mismas líneas. Mientras eso dio margen, nadie cambió de familia.

Lo que rompió el empate fue TOPCon, porque se puede fabricar reconvirtiendo una línea PERC con una inversión asumible. En cuanto el salto industrial dejó de ser un salto, el mercado se movió en tres años.

Las tres familias de las células solares de tipo N

Tipo N no es una tecnología, es una familia. Dentro de ella hay tres arquitecturas que resuelven de forma distinta el contacto y la pasivación, y cada una tiene su propio artículo:

TecnologíaCómo resuelve el contacto posteriorEficiencia de móduloPosición
TOPConÓxido túnel de 1 a 2 nm más silicio policristalino dopado22,5 a 23,5 %Lo que se instala hoy
Heterounión (HJT)Capas de silicio amorfo a ambas caras23 a 24 %Gama alta
Back contactToda la metalización llevada a la cara posterior23 a 24,5 %Gama alta

Las tres son tipo N y las tres comparten las ventajas de esta página. Lo que las diferencia es el coeficiente de temperatura, la bifacialidad, el precio y los años de datos de campo que acumulan. La comparación completa está en la guía sobre las células solares y sus tecnologías.

De todas ellas, la que llena hoy los presupuestos domésticos es TOPCon, y sus cifras de ficha, su comportamiento frente al PID y los fabricantes que la montan están en el artículo sobre las células solares TOPCon.

Lo que el tipo N cambia en la garantía

Aquí es donde el tipo N se nota en el papel que firmas. Las garantías de rendimiento tienen dos números: lo que el fabricante admite perder el primer año y lo que admite perder cada año siguiente. El tipo N mejora los dos:

Tipo P (PERC)TOPConHeterounión
Pérdida admitida el primer año2 a 2,5 %1 %0,5 a 1 %
Degradación anual0,55 %0,40 %0,25 a 0,30 %
Potencia garantizada a 25 años84 a 85 %87,5 a 89 %91 a 92 %
Garantía de producto habitual12 a 15 años15 a 25 años25 a 30 años

Esa última fila importa tanto como las otras. La garantía de producto cubre el defecto de fabricación y es la que de verdad se usa cuando un panel falla a los ocho años, mientras que la de rendimiento solo cubre que produzca menos de lo prometido y exige demostrarlo. Cómo se reclama cada una y quién responde está en la guía sobre el mantenimiento de placas solares.

Cuánta energía más da un panel de tipo N en una vivienda

Vamos a los kilovatios hora, que es lo que se paga. Tomamos una instalación de 5 kWp en una vivienda, con una producción de referencia de 1.450 kWh por kWp y año, y comparamos un módulo de tipo P con uno TOPCon a lo largo de la vida de la instalación:

Tipo P (PERC)TOPConDiferencia
Producción el primer año7.070 kWh7.180 kWh+110 kWh
Producción en el año 106.700 kWh6.930 kWh+230 kWh
Producción en el año 256.130 kWh6.520 kWh+390 kWh
Energía acumulada en 25 años164.000 kWh171.600 kWh+7.600 kWh
Valor a 0,135 €/kWhunos 1.030 €

Mil euros largos a lo largo de la vida de la instalación, con el mismo espacio ocupado y una diferencia de precio de compra que hoy es de pocos céntimos por vatio. Esa es toda la discusión, y es la razón de que no tenga sentido comprar tipo P nuevo. El cálculo supone la misma orientación y el mismo mantenimiento en los dos casos.

Cómo saber si un panel es de tipo N

Tres formas de saberlo, de la más explícita a la más fiable:

  • El apartado de célula de la ficha técnica. Pone N-type, y a continuación la arquitectura: TOPCon, HJT o IBC. Si solo dice Mono PERC, es tipo P.
  • El coeficiente de temperatura de potencia. Si es 0,34 o 0,35 %/°C, es tipo P. Si baja de 0,31, es tipo N. Este dato no se puede maquillar, porque se mide.
  • La tabla de degradación de la garantía. Un 0,55 % anual delata tipo P; un 0,40 % o menos, tipo N.

El resto de los datos de la ficha, y las trampas habituales al leerla, están en el artículo sobre la ficha técnica de un panel solar.

¿Merece la pena pagar más por placas con células fotovoltaicas de tipo N?

Con los precios de 2026, la pregunta ha dejado de tener sentido práctico: lo que se fabrica y se distribuye es tipo N, y el tipo P ha quedado en stock antiguo. Pagar más no es la cuestión, porque la diferencia de precio por vatio entre un TOPCon y un PERC de gama equivalente está en el margen de error de un presupuesto.

Donde sí hay decisión es dentro de la familia tipo N, entre TOPCon y las dos tecnologías de gama alta. Y ahí la respuesta depende de la cubierta, no del catálogo: si sobra espacio, TOPCon y el dinero restante en más potencia; si falta, la eficiencia extra se paga sola. Lo valoramos con tu tejado delante en la instalación de placas solares en casa.

Lo que no conviene es dejar que la sigla de la célula decida el presupuesto entero. En una instalación doméstica, el reparto horario del consumo y el dimensionado mueven la factura bastante más que la tecnología del panel, como está explicado en la guía sobre el autoconsumo fotovoltaico.

Preguntas frecuentes sobre las células de tipo N

¿Qué significa que una célula solar sea de tipo N?

Que la base de la oblea está dopada con fósforo y sus portadores de carga mayoritarios son electrones. En una célula de tipo P la base se dopa con boro y los portadores son huecos.

¿Por qué son mejores las células de tipo N?

Por tres razones medibles: no sufren la degradación por luz del par boro-oxígeno, pierden menos potencia con el calor, y toleran mejor las impurezas metálicas de la oblea. El resultado es menos degradación el primer año, menos degradación anual y más producción en verano.

¿Qué paneles son de tipo N?

Los TOPCon, los de heterounión y los back contact. Si la ficha dice solamente Mono PERC, el panel es de tipo P.

¿Cuánto más duran los paneles de tipo N?

Duran lo mismo, lo que cambia es cuánta potencia conservan. Con una degradación anual del 0,40 % frente al 0,55 %, a los 25 años un TOPCon garantiza en torno al 88 % de su potencia inicial y un PERC en torno al 85 %.

¿Es lo mismo tipo N que TOPCon?

No. Tipo N es la familia, por el dopado de la oblea, y TOPCon es una de las arquitecturas de esa familia. La heterounión y las células back contact también son tipo N.

¿Tiene sentido mezclar paneles de tipo P y de tipo N en la misma instalación?

En la misma cadena, no: tienen tensiones y corrientes distintas y manda el más débil. Si hay que ampliar una instalación antigua, lo correcto es una cadena aparte con su entrada de inversor, como se explica al hablar de mezclar paneles solares.

¿El tipo N se degrada por humedad o por amoníaco?

La degradación por humedad y la inducida por potencial, el PID, dependen del encapsulante y del montaje más que del dopado. Lo que resuelve el tipo N es la degradación por luz, que es intrínseca al boro de la base.

Si quieres saber qué paneles entran en tu cubierta y con qué tecnología, pide tu estudio solar gratuito: te pasamos la ficha técnica de lo que montamos, la producción estimada y el precio cerrado.

Juan Manuel del Val
Escrito por Juan Manuel del Val

Soy Graduado en Comercio y especialista en SEO en Isla Solar. Mi misión es facilitar el acceso a la energía solar y aerotermia mediante contenidos claros y optimizados.

David Alonso Reviriego
Revisado por David Alonso Reviriego

CEO y fundador de Isla Solar. Mi objetivo es democratizar el acceso a la energía solar para que el autoconsumo sea una realidad al alcance de todos.

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